Mirar el mundo a los ojos

Deja de hablarte a ti mismo. No trates de complacerte. No te quejes. No trates de complacer a los demás. Paga tus deudas, incluso si no existen, págalas con dinero, incluso si el dinero no existe. Paga tu alquiler, tu pan, tu comida, tu vino. Invita, da, regala, si quieres. Entrégate plenamente a todo lo que haces, a cada minuto que vives. No busques el éxito. Camina con el pensamiento ausente. Vive con el pensamiento ausente. Ama con el pensamiento ausente. No calcules. Nunca trabajes, juega. Ama apasionadamente lo que haces. Amate, sanate, protégete, presérvate. El ego de los demás es tu maestro espiritual. Tu ego es tu maestro espiritual. Rompe con todo. Entra en unidad con todo. Vuélvete todo. El mundo es tu material espiritual. Bebe, come, haz el amor, no te reproduzcas si no quieres. Reprodúcete si quieres, ama a tus hijos, ama a todo el mundo. Busca la paz. Evita a tu enemigo, excepto para tomar ventaja de sus ataques, lo que tu enemigo te critica (y en general, lo que tanto tus amigos como tus enemigos te critican) es lo que realmente eres. Se tú mismo profundamente, amate, ama a los otros, amate de nuevo. Acepta todo en bloque. Aceptando todo, totalmente, verdaderamente, tienes la posibilidad de cambiar el mundo. Deja que tu cuerpo se cure él mismo. Deja que el mundo se cure él mismo. Se punk, si quieres, si quieres hacer escándalo hazlo. Cuida tu alma, conserva tu alma, protege tu fuerza interior eterna. Vive lentamente. Come lentamente. Mira el mundo despacito. No te estrelles y si alguna vez te estrellas acepta tu estrellada. Lee si lo deseas, ve al cine si te gusta, camina por la montaña, corre al borde del mar, ama a los animales, ama a tu familia, cállate, haz lo que quieras, pinta, vende cualquier cosa, vende lo que no se vende, si quieres. No vendas tu alma. Amate otra vez, no des ninguna explicación. Ten un jardín y cuida de las flores, si quieres. Ama, amate, ama a los demás, acepta siempre todo tal como es, olvida tu pasado, olvida tu futuro. El pasado y el futuro sólo están en tus pensamientos y a tus pensamientos se los lleva el viento. Debes dirigir tus pensamientos, no lo contrario. Este mundo es un sueño, los sueños lo comprueban, el sueño es el pensamiento, el pensamiento es el sueño. Nada existe excepto el alma y el producto de tu alma: el amor. Sólo existe realmente lo que no se ve, lo que no se manifiesta. No tengas miedo. Sueña bellamente este sueño, haz de este sueño un puro producto de tu felicidad, no esperes lo contrario. Se consciente, alinéate con todo, que tu propósito coincida a cien por ciento con el propósito divino. Que tus acciones se deriven de este propósito, que tu vida sea la más bella obra de arte y, si encuentras que no es así, acéptalo, la aceptación conduce a la obra maestra. Tómate tu tiempo. Pierde el tiempo, nunca es tiempo perdido de todos modos. Todo es por el bien, incluso lo que te parece mal. Ama, no dejes de amar. Siente todo, el aire, el perfume, los malos olores, los buenos, la comida, el sexo, siente el caballo cuando vas a caballo. Se todo. No rechaces a nadie, ni expulsa a nadie. No maltrates a nadie. Acepta todas tus palabras. Acepta todas tus acciones. Acepta todas tus actitudes. Incluso si no lo entiendes, tu actitud, tus palabras, tus pensamientos, tus acciones, tus inacciones, tus omisiones… tienen un profundo significado oculto. Todo contribuye al misterio y todo es bien, todo es para bien. Tarde o temprano lo sabrás, este es probablemente el plan divino, es sin duda una cosa sagrada que está más allá de nosotros. Vive plenamente, ama plenamente, siente plenamente tus emociones, siente tu cuerpo, siente el mundo. Mira el mundo directamente a los ojos. No hay hostilidad, no hay nada que temer, no hay problema. Hay una vida para vivirla con amor. Hay un mundo que cambiar. Hay una felicidad para reencontrar. Sólo hay eso. Como si fuera poco y es sin límites. Hay la vida, hay el amor, hay la paz, hay una gran felicidad de estar aquí